Rodete de bomba: tipos abierto, semiabierto y cerrado

Cuadro resumen: el rodete de bomba en 60 segundos
Qué es el rodete
La pieza giratoria de la bomba centrífuga que transmite la energía del motor al líquido: lo aspira por el centro y lo expulsa hacia la periferia con más velocidad y presión.
Rodete cerrado
Álabes entre dos discos. Máximo rendimiento y altura; indicado para líquidos limpios. Sensible a obstrucciones por sólidos.
Rodete semiabierto
Álabes sobre un solo disco posterior. Buen compromiso entre rendimiento y tolerancia a sólidos en suspensión; su eficiencia depende de la holgura axial.
Rodete abierto
Álabes sin discos, unidos al cubo. Máxima tolerancia a sólidos y fibras, menor rendimiento y más sensibilidad al desgaste.
Rodete vórtice
Rodete retraído en la carcasa que mueve el líquido por remolino. Paso libre muy amplio para sólidos grandes o fibrosos, con rendimiento bajo.
Holgura
La separación entre rodete y carcasa. Pocas décimas de milímetro marcan la diferencia en rendimiento; con plásticos hay que contar además con la dilatación térmica.
Regla de selección
Se elige primero por el fluido (limpio, con sólidos, abrasivo, fibroso) y después por rendimiento. Un rodete cerrado con sólidos es la receta de una obstrucción.

Cuando se compara una bomba con otra se habla de caudal, de altura, de potencia o de material. Pero la pieza que decide de verdad cómo se comporta la bomba —qué rendimiento alcanza, qué NPSH necesita, si tolera sólidos o se atasca con ellos, cuánto tarda en desgastarse— es una sola: el rodete.

Elegir el tipo de rodete de bomba adecuado es una de las decisiones de especificación más infravaloradas. Un rodete cerrado trabajando con un líquido cargado de cristales se obstruye; un rodete abierto en una transferencia de ácido limpio desperdicia energía durante años. Y en las bombas termoplásticas para fluidos corrosivos se añade un matiz que casi nunca se explica: las holguras de un rodete de plástico no se comportan como las de uno metálico.

En esta guía explicamos qué es el rodete y cómo funciona, qué diferencias reales hay entre el rodete abierto, el semiabierto y el rodete cerrado, qué papel juega la holgura y cómo elegir la geometría correcta en función de los sólidos en suspensión y del tipo de fluido.

Qué es el rodete de una bomba y cómo funciona

La función del rodete: convertir giro en caudal y presión

El rodete —también llamado impulsor o, en algunos textos, turbina— es el corazón hidráulico de la bomba centrífuga. Va montado sobre el eje y gira solidario con el motor. El líquido entra por su centro, el llamado ojo del rodete, y los álabes lo obligan a girar y a desplazarse hacia la periferia. En ese recorrido el líquido gana velocidad y presión gracias a la fuerza centrífuga.

Al salir del rodete, el líquido entra en la voluta, la carcasa en espiral que lo rodea, donde buena parte de esa velocidad se transforma en presión antes de llegar a la brida de impulsión. El reparto de papeles es claro: el rodete aporta la energía y la voluta la ordena. Por eso rodete y carcasa se diseñan juntos y por eso la holgura entre ambos es tan importante.

Todo lo que la bomba es capaz de hacer —la altura que alcanza a un caudal dado, el rendimiento con el que lo hace, la presión que necesita en la aspiración para no cavitar— depende de la geometría del rodete: su diámetro, el número y el ángulo de los álabes, el tamaño del ojo y la presencia o ausencia de discos laterales.

Partes del rodete: ojo, álabes, discos y cubo

Aunque hay muchas variantes, casi todos los rodetes centrífugos comparten los mismos elementos:

  • Cubo: la zona central que se fija al eje, normalmente mediante chaveta. En los rodetes termoplásticos es habitual que incorpore un núcleo metálico para transmitir el par sin deformar el plástico.

  • Ojo: la abertura de entrada del líquido. Su diámetro condiciona en gran medida el NPSH requerido: un ojo mayor reduce la velocidad de entrada y, con ella, la tendencia a cavitar.

  • Álabes: las paletas curvadas que impulsan el líquido. Su número, su curvatura y su espesor determinan la curva de la bomba y el tamaño de sólido que puede pasar.

  • Disco posterior (o trasero): la pared del lado del motor. Muchos rodetes llevan en su cara exterior álabes posteriores o expulsores, que reducen el empuje axial y la presión que llega al cierre mecánico.

  • Disco anterior (o delantero): la pared del lado de la aspiración. Es el elemento que distingue a un rodete cerrado de uno semiabierto o abierto.

La presencia o ausencia de estos dos discos da lugar a la clasificación clásica que desarrollamos más abajo: con dos discos, el rodete es cerrado; con uno, semiabierto; sin ninguno, abierto.

Cómo influye el rodete en la curva, el rendimiento y el NPSH

El diámetro del rodete es la variable con la que el fabricante ajusta una misma carcasa a puntos de trabajo distintos. Reducir el diámetro —lo que se conoce como recorte del rodete— desplaza la curva hacia abajo de forma predecible, según las leyes de semejanza. Como aproximación, válida para recortes moderados:

Magnitud Relación con el diámetro del rodete (D) Ejemplo: recorte de D al 90 %
Caudal (Q) Proporcional a D ≈ 90 % del caudal original
Altura (H) Proporcional a D² ≈ 81 % de la altura original
Potencia absorbida (P) Proporcional a D³ ≈ 73 % de la potencia original

El recorte es una herramienta excelente para ajustar la bomba al punto real de la instalación y no disipar energía en una válvula de impulsión semicerrada, pero tiene límites: cada diseño admite un recorte mínimo, por debajo del cual el rendimiento cae y aumentan la recirculación y las vibraciones.

El rodete también fija el NPSH requerido. La geometría del ojo y del borde de entrada de los álabes determina cuánta presión necesita el líquido para no vaporizarse al entrar. Si quiere profundizar en ese cálculo, lo explicamos en nuestra guía sobre NPSH disponible y NPSH requerido. Y cuando el rodete trabaja lejos de su punto de diseño, aparecen la recirculación y la cavitación, cuyos daños —picaduras en los álabes, pérdida de perfil en el borde de entrada— describimos en el artículo sobre cavitación en bombas.

Tipos de rodete: abierto, semiabierto y cerrado

Rodete cerrado: máximo rendimiento para líquidos limpios

En un rodete cerrado, los álabes quedan encerrados entre el disco posterior y el disco anterior, formando canales cerrados por los que circula el líquido. Esa construcción evita que el líquido «se escape» por encima de los álabes y hace que el rendimiento hidráulico sea el más alto de todos los tipos.

La estanqueidad entre la zona de alta presión y la aspiración no la da el contacto de los álabes con la carcasa, sino un juego radial reducido en la entrada del rodete, habitualmente mediante anillos de desgaste. Mientras esa holgura se mantiene, el rendimiento es estable a lo largo del tiempo; cuando se desgasta, aumenta la recirculación interna y la bomba pierde capacidad, pero el anillo puede sustituirse sin cambiar el rodete.

Sus ventajas son claras: mejor rendimiento, alturas elevadas, funcionamiento suave y menor empuje axial. Su gran limitación también: los canales cerrados tienen un paso libre limitado y se obstruyen con sólidos voluminosos, fibras o lodos. Es el rodete de referencia para transferir ácidos, bases, salmueras, agua desmineralizada y, en general, líquidos limpios o con partículas muy finas en baja concentración.

Rodete abierto y semiabierto: tolerancia a sólidos en suspensión

El rodete semiabierto conserva el disco posterior pero prescinde del anterior. Los álabes quedan a la vista por el lado de la aspiración y giran muy cerca de la pared de la carcasa o de una placa de desgaste. La estanqueidad la da ahora una holgura axial muy pequeña entre el borde de los álabes y esa pared.

Esa geometría tiene dos consecuencias. Por un lado, el paso entre álabes es más accesible y el rodete tolera mucho mejor los sólidos en suspensión, los cristales y los lodos ligeros, con menos riesgo de atasco. Por otro, el rendimiento depende directamente de la holgura axial: a medida que el desgaste la abre, más líquido recircula por encima de los álabes y la bomba pierde altura y eficiencia. Muchas bombas de proceso con rodete semiabierto permiten reajustar esa holgura desde el exterior para recuperar prestaciones.

El rodete abierto va un paso más allá: no tiene ningún disco, o solo un pequeño refuerzo, y los álabes se unen directamente al cubo. Es el tipo más tolerante con sólidos, fibras y líquidos con gas arrastrado, y el más fácil de limpiar e inspeccionar. A cambio, es el de menor rendimiento, el más sensible al desgaste de las holguras y el menos robusto mecánicamente, por lo que se reserva a bombas pequeñas o a servicios donde el atasco es el riesgo principal.

Existe una cuarta opción para los casos extremos: el rodete vórtice o retraído, alojado en un hueco de la carcasa fuera de la trayectoria principal del líquido. El rodete genera un remolino que arrastra el fluido sin que la mayoría de los sólidos lleguen a tocarlo. Su paso libre es el mayor posible, ideal para sólidos grandes, fibrosos o delicados, pero su rendimiento es claramente inferior al de los demás tipos.

Comparativa de rodetes y holguras de funcionamiento

La siguiente tabla resume las diferencias prácticas entre los cuatro tipos de rodete:

Criterio Cerrado Semiabierto Abierto Vórtice
Discos Anterior y posterior Solo posterior Ninguno Rodete retraído
Rendimiento Máximo Alto Medio Bajo
Tolerancia a sólidos Baja Media-alta Alta Muy alta
Fibras y trapos No recomendado Limitada Buena Muy buena
Estanqueidad interna Holgura radial (anillos de desgaste) Holgura axial con la carcasa Holguras axiales en ambas caras No depende de holguras estrechas
Sensibilidad al desgaste Baja-media Alta Muy alta Baja
Aplicación típica Líquidos limpios, alturas altas Sólidos finos, cristales, lodos ligeros Sólidos y fibras en bombas pequeñas Sólidos grandes o fibrosos

La holgura merece un comentario aparte. En bombas metálicas de proceso con rodete semiabierto, la holgura axial de funcionamiento suele ser del orden de pocas décimas de milímetro, y cada décima que se abre por desgaste se traduce en pérdida de altura y rendimiento. En las bombas termoplásticas entra en juego un factor adicional: los plásticos se dilatan con la temperatura entre 4 y 12 veces más que el acero inoxidable.

Material Coeficiente de dilatación lineal orientativo (×10⁻⁶ /K) Crecimiento del diámetro de un rodete de 200 mm al pasar de 20 °C a 50 °C
Acero inoxidable AISI 316 ≈ 16 ≈ 0,10 mm
PVC ≈ 70–80 ≈ 0,45 mm
E-CTFE ≈ 80–100 ≈ 0,54 mm
PVDF ≈ 120–140 ≈ 0,78 mm
PP ≈ 100–180 ≈ 0,90 mm
PE ≈ 150–200 ≈ 1,20 mm

Valores orientativos: el coeficiente exacto depende del grado del material y del rango de temperatura. En una bomba íntegramente termoplástica, rodete y carcasa se dilatan de forma parecida, pero el eje y el soporte son metálicos y la dilatación axial no es la misma. Por eso las holguras de una bomba de plástico se diseñan contando con la temperatura de servicio, y por eso conviene indicar siempre la temperatura máxima real al pedir una bomba, no solo la nominal.

Cómo elegir el rodete según el fluido y la aplicación

Selección del rodete por tipo de fluido y sólidos en suspensión

La elección del rodete empieza siempre por el fluido. Primero se descarta lo que no va a funcionar y después se optimiza el rendimiento entre las opciones que quedan. Esta tabla sirve como punto de partida:

Tipo de fluido Ejemplos Rodete recomendado Qué vigilar
Líquido limpio Ácidos y bases en transferencia, salmueras, agua desmineralizada Cerrado Holgura de los anillos de desgaste; punto de trabajo cerca del BEP
Sólidos finos en baja concentración Cristales, precipitados, arrastres de decapado Semiabierto (o cerrado si las partículas son muy finas) Desgaste de la holgura axial; material resistente a la abrasión
Lodos y sólidos abrasivos Lechadas, lixiviados mineros, lodos de neutralización Semiabierto o abierto robusto Velocidad de giro moderada; material tenaz como el UHMW-PE
Sólidos grandes o fibrosos Aguas residuales con trapos o fibras Vórtice o abierto Paso libre mínimo; rendimiento bajo asumido
Líquido con gas arrastrado Productos que desgasifican, espumas Abierto o semiabierto Pérdida de capacidad; valorar desgasificación previa

Tres criterios completan la decisión. El tamaño máximo de sólido fija el paso libre mínimo que debe tener el rodete. La concentración y la dureza de las partículas determinan el ritmo de desgaste y, con él, el material: con sólidos abrasivos no gana el plástico más inerte, sino el más tenaz. Y la velocidad de giro: con fluidos abrasivos, una bomba mayor girando más despacio suele durar mucho más que una pequeña a alta velocidad, porque el desgaste crece muy deprisa con la velocidad periférica del rodete.

En las bombas termoplásticas, el rodete debe además resistir químicamente el fluido y transmitir el par sin deformarse. En la gama de bombas de plástico de Tecnium Pumps, el par se transmite al rodete por chaveta y núcleo de acero de gran superficie, y la funda del eje es desmontable e independiente del rodete. Según la aplicación:

  • Para vaciar fosos y depósitos con líquidos cargados de sólidos, las bombas verticales de sumidero serie BT trabajan con el cuerpo sumergido y el eje en voladizo, sin cojinete sumergido, de modo que ninguna pieza de rozamiento queda expuesta a las partículas.

  • En instalaciones compactas, las bombas verticales con motor serie BHS funcionan sin cierre mecánico por principio de rebose, lo que las hace mucho menos sensibles a líquidos con altas cargas de partículas.

  • En procesos químicos exigentes, las bombas de proceso BN y las bombas de proceso BV permiten separar soporte, rodete, eje y cierre sin desmontar las tuberías ni el motor, lo que facilita inspeccionar el rodete y controlar su desgaste.

  • Para productos tóxicos o volátiles con impurezas, las bombas de accionamiento magnético serie BKM están preparadas para manejar líquidos con sólidos en suspensión, algo poco habitual en las bombas magnéticas convencionales.

Estas aplicaciones son habituales en la industria minera y en el tratamiento de aguas residuales, donde el fluido rara vez es limpio y la geometría del rodete condiciona la vida útil de todo el equipo.

Preguntas frecuentes sobre el rodete de bomba

¿Qué es el rodete de una bomba?

Es la pieza giratoria de la bomba centrífuga que transmite la energía del motor al líquido. Recibe el fluido por su centro, el ojo, y lo impulsa hacia la periferia mediante los álabes, aumentando su velocidad y su presión antes de que la voluta lo conduzca a la impulsión.

¿Qué diferencia hay entre un rodete abierto y uno cerrado?

El rodete cerrado tiene los álabes entre dos discos y ofrece el máximo rendimiento, pero se obstruye con sólidos. El rodete abierto no tiene discos: tolera mucho mejor los sólidos y las fibras, a cambio de un rendimiento menor y de una mayor sensibilidad al desgaste de las holguras.

¿Cuándo conviene un rodete semiabierto?

Cuando el líquido lleva sólidos finos, cristales o lodos ligeros que podrían atascar un rodete cerrado, pero se quiere mantener un rendimiento razonable. Es el compromiso más habitual en bombas de proceso que manejan fluidos con partículas.

¿Qué es la holgura del rodete y por qué es importante?

Es la separación entre el rodete y la carcasa, o entre el rodete y los anillos de desgaste. Si es demasiado grande, parte del líquido recircula de la impulsión a la aspiración y la bomba pierde altura y rendimiento; si es demasiado pequeña, hay riesgo de roce. En bombas de plástico debe diseñarse teniendo en cuenta la dilatación térmica.

¿Qué rodete es mejor para líquidos con sólidos en suspensión?

Depende del tamaño y la naturaleza de los sólidos. Para partículas finas, un semiabierto; para lodos abrasivos, un semiabierto o abierto robusto con material tenaz y velocidad moderada; para sólidos grandes o fibrosos, un rodete vórtice o abierto con paso libre suficiente.

¿Se puede recortar el rodete de una bomba?

Sí. Recortar el diámetro del rodete permite ajustar la bomba al punto de trabajo real: el caudal disminuye aproximadamente en proporción al diámetro, la altura con su cuadrado y la potencia con su cubo. Cada diseño tiene un diámetro mínimo admisible, así que el recorte debe hacerse según las indicaciones del fabricante.

¿Duda sobre qué rodete necesita su aplicación? Envíe a nuestro equipo técnico el fluido y su concentración, la temperatura máxima, el caudal y la altura, y los datos de los sólidos: tamaño máximo, concentración y si son abrasivos o fibrosos. Con esa información le proponemos la bomba, el material y la configuración hidráulica adecuados. Solicite su presupuesto gratuito.

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